Por Florent Marcellesi, Activista ecologista e investigador, miembro de Equo
Artículo publicado en Diario Público, el 1 de mayo del 2012.
Querida Real Academia Española:
En su diccionario de la lengua española, he visto que define usted la “revolución” como un “Cambio violento en las instituciones políticas, económicas o sociales de una nación”. Dado que el mundo vive una época de profunda crisis de civilización con signos persistentes de revueltas históricas e innovadoras frente al orden establecido, permítame que le sugiera algunas actualizaciones a sus definiciones.
La revolución es un sueño, una esperanza. Antes de llegar a ser cambio social o institucional, la revolución es primero un viento que recorre nuestros sueños y nuestras mentes: el de un futuro cercano o lejano, diferente y mejor, para nosotras, las generaciones futuras, los países del Sur, la naturaleza y sus seres vivos. Es una parcela de intimidad personal y colectiva que los poderes mercantiles o institucionales no nos pueden extirpar. Es una válvula de escape que potencialmente salta al mundo material como una chispa que enciende nuestros gritos de indignación y reafirma nuestra dignidad. Es el primer paso hacia la esperanza, la utopía concreta, es decir en tiempos grises una locura razonable. Continue reading «Revolución»



«Cada pancarta que proclama “queremos trabajo” proclama la victoria del capital sobre una humanidad esclavizada de trabajadores que ya no son trabajadores pero que no pueden ser nada más»: esto escribía el filósofo André Gorz al analizar la sociedad asalariada del pleno empleo. Ahora que la crisis económica está dejando a casi cuatro millones de personas ‘paradas’ en toda España y que por doquier se piden más puestos de trabajo para salir de la depresión, es un buen momento para volver a reflexionar sobre la aserción de Gorz. De hecho, ¿hasta qué punto la transformación social, ecológica y económica en curso hace posible y deseable el restablecimiento de una situación de pleno empleo? ¿No implican la profunda crisis ecológica y la mutación del sistema productivo hacia la economía del conocimiento una nueva forma de entender el trabajo, la riqueza e in fine una nueva política de (re)distribución y de la renta?