Por una transición ecológica justa en Europa

Como eurodiputado, negociador de Los Verdes europeos para políticas energéticas y referente europeo del espacio del cambio en temas de energía y clima, mi trabajo principal se ha centrado en impulsar una transición ecológica justa.

Además de participar en las cumbres climáticas anuales desde 2015, momento en el que se  firmó el Acuerdo Climático de París, he exigido mayor ambición climática tanto a la Unión Europea como al gobierno de España para cumplir con dicho acuerdo. Pero también para prevenir incendios forestales, evitar la desertización del sur de España en las próximas décadas y aprovechar los enormes beneficios económicos, sociales y ecológicos que conllevaría hacerlo. Además, he insistido en la necesidad de la solidaridad Norte-Sur en la lucha global por el clima.

Yo mismo me he implicado a fondo desde Europa para que la lucha contra el cambio climático haya sido una prioridad política para la UE en estos últimos años. Especialmente, promoviendo la transición a energías limpias como vicepresidente de la Red Parlamentaria Europea para el Fomento de las Renovables (EUFORES), como negociador de Los Verdes europeos de la Directiva de Eficiencia Energética en los Edificios y sobre el Diseño del Mercado Eléctrico Europeo. Estas reformas, en las que he tenido un papel clave, son parte del paquete de energía de la UE, cuya ambición pedí que fuese mayor, pero que es un gran paso hacia el modelo energético del futuro y determinará las políticas energéticas de todos los países de la Unión.

En el marco de este trabajo, he tenido como prioridad el apoyo a las energías renovables, especialmente a los productores a pequeña escala y rechazando megaproyectos como la interconexión eléctrica en Bizkaia, así como el fin de las subvenciones a las energías sucias. En este sentido, me he posicionado en contra de la apuesta por proyectos gasísticos en Europa,  como el MidCat-Step o el que amenaza Doñana, he rechazado el uso de agrocombustibles como el aceite de palma, he pedido el cierre de centrales nucleares como Garoña y, especialmente, apuesto por el fin del carbón.

En todo momento, me he preocupado por que esta transición sea justa y no deje a nadie atrás. Ya sea con la fiscalidad verde que se ha topado con la respuesta de los chalecos amarillos, o en el caso del carbón. Sobre esto último, he promovido una transición justa en las cuencas mineras hacia un modelo de futuro, importando el exitoso proceso del pueblo francés Loos en Gohelle a España, ya sea en Asturias o en Aragón.

Como eurodiputado, he defendido el potencial de la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático para reducir las desigualdades en los países del sur, para evitar las migraciones climáticas, contribuir a la igualdad de género o para salvar vidas mejorando el aire en nuestras ciudades. Por ello, he apoyado a las ciudades del cambio en su lucha por un aire limpio en Barcelona o con proyectos como Madrid Central, denunciado ante la CE la incineración de residuos, apoyado medidas para la reducción de las emisiones de los coches y denunciado duramente el fraude de las emisiones de Volkswagen (Dieselgate).

Pero para hacer efectiva la transición ecológica y ponernos a la altura del gran reto climático, necesitamos también medidas estructurales que replanteen de raíz nuestro modelo económico y de desarrollo. Por ello, he defendido en el Parlamento Europeo la necesidad de apostar por una prosperidad sin crecimiento económico, una Política Agrícola Común sostenible o una estrategia ambiciosa contra los plásticos de un solo uso.
Quiero seguir trabajando como candidato como eurodiputado para ser un referente sobre energía y clima para Los Verdes europeos y el espacio del cambio.