Por una agricultura y alimentación sostenibles y saludables

Las políticas europeas en materia de agricultura y alimentación tienen una incidencia directa sobre nuestra calidad de vida. Bien orientadas, podrían servir para mejorar nuestra salud, mitigar el cambio climático, generar oportunidades en el mundo rural y reducir las desigualdades. Como eurodiputado de EQUO, he trabajado por un modelo agroalimentario saludable, justo y sostenible.

He trabajado para reformar la Política Agrícola Común y, recientemente, presenté más de 100 enmiendas para alinearla con la Agenda 2030 de la ONU de desarrollo sostenible y al acuerdo climático de París. Algunas propuestas, de aprobarse, podrían ser determinantes para elevar los estándares de bienestar animal, contrarrestar la proliferación de megaproyectos de ganadería industrial y apoyar la producción de alimentos ecológicos de proximidad.

En los últimos años me he opuesto duramente a las macrogranjas, por estar en las antípodas del modelo agroecológico que necesitamos y por sus impactos nocivos sobre la salud, el empleo, el medio ambiente, el desarrollo del mundo rural, el cambio climático y el bienestar animal. Siendo ésta una de mis reivindicaciones más visibles, he trabajado para llevar esta lucha a Bruselas, lo he denunciado ante la Comisión Europea y he apoyado al movimiento contra la ganadería industrial para presentar una petición en la Eurocámara. Frente a la industria low-cost de la carne, he defendido una alimentación sostenible y de calidad, con una reducción significativa de nuestro consumo de carne.

También me implicado a fondo para evitar la autorización de pesticidas que, como el glifosato, puedan ser nocivos para nuestra salud o el medio ambiente. He apoyado la iniciativa ciudadana europea de más de un millón de firmas entregadas a la Comisión Europea para prohibir el glifosato y, desde el grupo Verdes/ALE, llevamos a la Justicia europea las irregularidades en el proceso de evaluación de su carácter cancerígeno y los conflictos de intereses con multinacionales como Monsanto o de la ya exministra Tejerina. Una vez aprobado, apoyé la creación de una comisión de investigación sobre su proceso de autorización, que ha acabado por determinar de forma mayoritaria que no tuvo las garantías que debía al ser demasiado vulnerable ante conflictos de intereses.

Además, he defendido en todo momento una alimentación sostenible y de calidad, con una reducción significativa de nuestro consumo de carne.

Con tu apoyo, quiero seguir trabajando por una agricultura y alimentación saludables y sostenibles, que pongan siempre por delante a las personas, nuestra salud, los animales y el medio ambiente.