Cómo ganar la batalla a la industria ‘low-cost’ de la carne

Por Florent Marcellesi, eurodiputado de EQUO / @fmarcellesi

Artículo publicado en El Asombrario, el 30/05/2018

La industria ‘low cost’ de carne tiene profundos impactos sobre el clima, nuestra salud, otros países y el bienestar animal. Es la conclusión de las personas y organizaciones que han participado en el informe impulsado por EQUO “Comer bien para vivir mejor: Reduzcamos nuestro consumo de carne” (Greenpeace, WWF, Ecologistas en Acción, Anima Naturalis, AVATMA, Justicia Alimentaria, Confederación Española de Consumidores y Usuarios, la Red EQUO Derechos Animales, el consejo español de Dietistas y Nutricionistas, Concejales, etc.). Necesitamos urgentemente reducir nuestra producción y consumo de carne, y apostar por otro modelo agrícola y alimentario que proteja nuestro campo, la salud de las generaciones presentes y futuras, las personas trabajadoras, el planeta y los animales.

Para conseguirlo, seamos estratégicos y centrémonos en tres aspectos claves y complementarios:

1) Luchemos de lleno contra las macrogranjas. Es una de las piezas clave del puzzle agroalimentario dominante, la verdadera cara oculta del sobreconsumo de carne en nuestras ciudades y de la exportación masiva de carne a países terceros como China. Están despoblando el mundo rural y convirtiendo a España en el estercolero de Europa. Afortunadamente, la movilización social y política contra estos macro-complejos no para de crecer en nuestro país y en toda Europa. Reforcémosla y hagamos llegar su mensaje a las instituciones.

2) Transformemos profundamente la Política Agraria Común. Impulsemos una revisión de arriba a abajo de la PAC para hacer de la política que orienta el futuro agroganadero de toda Europa una herramienta a favor de la agroecología (empezando por las proteínas vegetales ecológicas), de las pequeñas explotaciones, de la soberanía alimentaria y de una alimentación sana, sostenible y que integre de forma clara el bienestar animal.

3) Reduzcamos por lo menos a la mitad el consumo de carne. Ejerzamos nuestra capacidad como personas consumidoras, apostando por recuperar y modernizar nuestra dieta mediterránea, es decir una dieta equilibrada y que privilegie las proteínas vegetales. Para ello incentivemos social y económicamente el consumo de legumbres como propone la FAO, llenemos nuestras ciudades de huertos urbanos y grupos de consumo, y fomentemos los comedores escolares ecológicos y de base vegetal.

Y para ganar la batalla contra la industria low cost agroalimentaria y a favor de otra agricultura y dieta posibles, son necesarias nuevas alianzas. Primero, hablamos de alianzas europeas porque el futuro de la PAC, de competencia europea, se juega en las instituciones europeas (Comisión, Parlamento Europeo y Consejo Europeo) y porque el mal desarrollo agrícola, como las macrogranjas, o la alimentación de baja calidad, como las dietas saturadas en proteínas animales, no son un caso aislado español sino algo generalizado en Europa y creciendo en el mundo entero. Segundo, necesitamos alianzas entre el mundo rural y el mundo urbano, entre las y los que trabajan y cuidan el campo, y las y los que defienden una dieta sin maltrato animal y buena para la salud. Es decir, sumar para este fin común tanto agricultores, ganaderos extensivos y ecológicos, veterinarios, el mundo del turismo rural como ecologistas, animalistas, dietistas y consumidores.

En definitiva, apostemos todas y todos juntos por una transición hacia un nuevo modelo agrícola donde predomina la producción ecológica de proteínas vegetales, apoyemos la ganadería extensiva y ecológica, y, con un consumo de carne reducido por lo menos a la mitad. Solo articulando una amplia red plural y diversa que sume un gran abanico de la sociedad lograremos ganar la batalla a la industria low cost de carne y promover un sistema agrícola y alimentario más sano, sostenible y respetuoso con los animales.


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