Mujeres y cambio climático: dos caras de una misma lucha

Por Florent Marcellesi/ Rosa Llobregat – EQUO – Primavera Europea

Artículo publicado en eldiario.es el 25/10/2017

Cuando hablamos de cambio climático solemos evocar la imagen de un oso polar surcando en un trozo de hielo, en medio de un Ártico derretido. Pero cada vez más, los medios de comunicación nos muestran otras dos imágenes bipolares: víctimas del cambio climático (mayormente mujeres) y representantes en las cumbres internacionales sobre el clima (mayormente varones). Pero las interrelaciones van mucho más allá de reconocer a las mujeres como las principales víctimas del calentamiento global o de denunciar la falta de representación de mujeres políticas en las cumbres mundiales.

¿Cuál es entonces la conexión entre cambio climático y desigualdad de género? Ambas lacras sociales corresponden a un mismo modelo socioeconómico productivista y patriarcal basado en la sobreexplotación y en el acceso desigual a los recursos naturales, a la tierra, a los créditos o la tecnología. Un mundo donde las repercusiones climáticas acentúan aún más las desigualdades de género existentes y donde la desigualdad impide una lucha eficiente y justa contra el cambio climático. 

Desde hace años, el ecofeminismo reivindica esta doble visión: solo habrá victoria climática si se desmonta al patriarcado y solo habrá una transición igualitaria si se desmonta al productivismo. Por eso es tan importante actuar de forma transversal sobre dos pilares a la vez: incorporar en la lucha contra el cambio climático a las mujeres (¡que son la mitad de la población!) e incorporar en la lucha de género la perspectiva ecológica en general y climática en particular.

En este sentido, los verdes europeos hemos reunido la semana pasada en el Parlamento Europeo a expertos de la sociedad civil, periodistas, empresas e instituciones en la conferencia “Justicia Climática: la perspectiva de género en la transición energética”. Con la participación de Vandana Shiva, de la ministra sueca Isabella Lövin o de Lolita Chávez, se recordaron realidades innegables. Las mujeres representan 20 de los 26 millones de refugiados climáticos. Si bien las mayores diferencias las encontramos en los países del sur global, también se viven en los llamados países desarrollados. Por ejemplo, tras el huracán Katrina en Estados Unidos, dos tercios de las personas que perdieron su empleo eran mujeres, mientras que en Francia, durante la ola de calor de 2003, el 65% de las muertes fueron también mujeres.

Frente a esta realidad, es necesario un planteamiento transformador que vincule y cruce, en ambos sentidos, el análisis climático y el de género (roles femeninos y masculinos, leyes y normas, pautas de consumo y sus efectos). Y que incluya tanto a organizaciones, instituciones y personas vinculadas a la consecución de la igualdad de género como las vinculadas a la lucha por un clima sostenible.

Debemos además pensar en las mujeres como poderosas agentes del cambio y no únicamente como víctimas del cambio climático. De hecho, según la ONU, hay evidencias de que los países con mayor representación parlamentaria femenina reservan más áreas de tierra protegidas o que las mujeres son más proclives a ratificar tratados internacionales sobre medioambiente. Es necesario terminar con la infrarrepresentación estructural de las mujeres en los puestos de toma de decisiones en todos los niveles (internacional, nacional, regional o local) o en los consejos administrativos de las empresas o colectivos sociales. Y los hombres tienen que ser parte de esta transición porque también tienen mucho que ganar en un mundo más igualitario y sostenible.

Por último, los mecanismos destinados a financiación de medidas de adaptación y mitigación del cambio climático solo serán eficaces si incorporamos plenamente a las mujeres en los procesos de diseño, toma de decisiones y aplicación. Como señaló durante la mencionada conferencia la galardonada periodista de The Guardian, Fiona Harvey, tenemos que “asegurar que la financiación no acabe en las manos menos apropiadas”.

Tenemos ante nosotros una ventana de oportunidad para mitigar los efectos del cambio climático. La próxima gran cita será en la cumbre COP23 en Bonn (Alemania), donde la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (UNFCCC) ha hecho un llamamiento a los distintos países participantes para designar a un responsable de género que trabaje en el primer Plan de Acción para la Igualdad de Género, haciendo así de este tema una prioridad. Nosotros queremos lanzar también un llamamiento desde aquí a todas las instancias públicas nacionales o locales, a las instancias privadas y al conjunto de la sociedad: la igualdad es el camino para superar el desafío climático. Sin mujeres no hay victoria.

 

 


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